viernes, 4 de septiembre de 2009

9 años. No hay festejo sino vergüenza.

Hoy se cumplen 9 años del secuestro del auditorio Justo Sierra. No hay nada que festejar. Es un día gris. Pero los ocupantes no son los únicos depositarios de la deshonra. Estamos directamente involucrados todos los miembros, cuando menos, de la Facultad de Filosofía y Letras. A la necedad de los secuestradores podemos sumar la indiferencia del alumnado y profesorado, la desidia de las autoridades. Es cierto que hay muchos preocupados por el problema; es más cierto que no hemos hecho mucho para resolverlo. La ocupación no es sólo cuestión de pelearse el dominio y control de un inmueble.

Si la Universidad no es para nosotros sino sólo una institución más que sólo sirve para otorgar títulos, pagar becas o sueldos es difícil llegar a amarla. Es difícil indignarse cuando se la lastima en sus cimientos. Ciertamente la Universidad puede seguir en perfecta marcha sin el auditorio Justo Sierra; seguramente seguirá su escalada en el ranking mundial, probablemente solucione sus problemas de egreso, quizás siga construyendo museos y centros de investigación. Podrá hacer todo eso, aunque se sabrá que cualquiera podrá faltarle al respeto sin que sus hijos hagan algo por reparar la afrenta.

En esta ocasión les presento un breve texto del emérito Luis Villoro, titulado "Días de luto" a propósito de tristezas. Apareció como inmediata respuesta del reputado filósofo al forzado término que se dió a la ocupación de las instalaciones universitarias el 6 de febrero de 2000. Hay que recordar que el 28 de julio de 2000 fue publicada una propuesta de solución al paro de la Universidad, por ocho profesores eméritos, Villoro entre ellos: Luis Esteva Maraboto, Héctor Fix Zamudio, Miguel León Portilla, Alfredo López Austin, Manuel Peimbert, Alejandro Rossi, Adolfo Sánchez Vázquez y Luis Villoro. Constaba de seis puntos; de ello hablaremos en otra ocasión. Pero pueden leer la historia en el enlace de arriba. Por ahora los dejo con la consternación del Doctor Villoro:

Días de luto

Día de luto para la universidad. El conflicto no ha sido resuelto; puede agravarse. Podría quedar una herida abierta, rencores reprimidos, enfrentamientos sordos. Podría haber otros brotes de descontento, pues en todo el país los agravios contra el poder son múltiples. Para evitar la continuación del conflicto sólo queda, en mi opinión:

1. Liberar a los estudiantes presos y suspender las órdenes de aprehensión pendientes. Todas las propuestas para resolver el conflicto eran acordes con garantizar que ningún estudiante fuera perseguido por su participación en la huelga, aunque la universidad no pudiera intervenir en los delitos que se persiguen de oficio. La mayoría de los detenidos seguían la huelga por convicción personal y por lo que creían justo. Hay que distinguirlos de los provocadores. A favor de la reconciliación hay que liberarlos.

2. Este es un llamado claro de atención a los jóvenes que pretenden cambiar la universidad y el país. Es indispensable tener ideales. Pero no bastan. La intransigencia en el ideal puede conducir a destruirlo. El CGH tuvo muchas oportunidades de salir del conflicto con dignidad y sin sentirse derrotado; todas las rechazó. La lección es dura, pero hay que enfrentarla: un movimiento, por justo que pudiera ser, no puede tratar de imponerse a los demás desde un grupo cerrado, no puede excluir a todos sus posibles aliados; mantener un ideal con intransigencia, sin ninguna concesión a la realidad, no conduce al heroísmo sino a la desesperación inútil.

3. ¿Qué queda ahora? Evitar continuar con el enfrentamiento estéril, restaurar la comunidad dañada. Saber escuchar al otro, saber encontrarnos con él. Hay una vía abierta y tenemos que defenderla a toda costa: en lugar de la imposición, la argumentación, en vez del grito, el diálogo; sobre el antagonismo, el consenso. El lugar es el congreso. Tenemos que reformar la universidad para que lo que pasó no se repita. Vayamos todos al congreso; que al desánimo lo remplace la voluntad de renovación. La universidad tiene mucho que dar a nuestro país. Y habrá que darlo.

Luis Villoro, La Jornada, lunes 7 de febrero de 2000.
Día a día:

15 comentarios:

Juan Villoro dijo...

es cierto que cuando los medios se convierten en fines y los fines en ilusiones el rumbo se pierde. Pero no ese el caso de quienes trabajamos en el auditorio. para nosotros el auditorio ha sido una herramienta inigualable para desarrollarnos y crecer en un espacio -universal. Amamos mas a la universidad y al auditorio, de lo que tu y todos los émeritos dicen. El amor es trascendencia constante. Nuestros fines al hacer uso de una hermosa herramienta como lo es el auditorio, no son otros que liberarnos y luchar por la liberación de la humanidad. No es una ilusión, es un quehacer cotidiano. Lamentamos que no sepas comprenderlo. No somos salvadores de nadie, y menos de gente cegada por la mala fe del capitalismo.



"felicidades a toda la banda del auditorio por estos primeros nueve años de recuperación del auditorio che guevara-. hasta la victoria siempre!!"

<--! http://www.auditoricheguevara.org

Ivo Basay dijo...

Hola Juan, empezaste muy bien pero concluiste mal. Me explico: por tus palabras suenas como una persona sincera y con buenas intenciones. No sé si tengas que ver con el interlocutor que ya nos ha increpado en otras entradas en este blog. Quizás ni lo conoces, no es de importancia.

En primer lugar nadie, ni nosotros ni tú puede juzgar acerca de quién ama más a la universidad si no conocemos nuestra actividad en ella. Tú no nos conoces y nosotros no te conocemos. Yo me refería más bien a los desidiosos, a los que no les preocupan ciertos problemas de la universidad. Un ejemplo: en los últimos días escuché a estudiantes de posgrado poner el grito en el cielo porque reducirían el monto de sus becas. De la noche a la mañana se volvieron luchadores sociales.
Y no es que no comprenda... más bien, cómo te digo comprendo que hay personas con muy buenas intenciones pero lamento decirte que la ocupación del auditorio no es una buena manera de ponerlas en práctica. El hecho es muy simple: un espacio universitario no puede ser capturado por un grupo particular, excluyendo al resto de la comunidad. Claro que en reiteradas ocasiones han dicho ustedes que el auditorio está abierto para todos... para todos los que compartan sus expectativas. He leído sus comunicados y siempre reiteran que es un espacio de lucha "anticapitalista" ... ¿no es esta una forma de exclusión? ¿No es juzgar a priori que todo aquel que no comulgue con las tesis del materialismo histórico y dialéctico es una mala persona?
La universidad no debe ser un espacio de adoctrinamiento ideológico, político. Debe ser un espacio de libre discusión.
Y su misión fundamental es el cultivo de la ciencia y la cultura, para con ello beneficiar a la nación. Como dijo mi compañero en una de sus entradas en este blog: los universitarios haremos más con la pluma que con la pala. Ése es nuestro papel, importante y difícil.
Un espacio como el que idealmente sería el Che según sus propias consignas no es a priori despreciable, claro que no. Pero debería buscar su lugar más allá de los muros universitarios. Donde efectivamente llegaría a la sociedad, sin afectar los altos fines de la academia y la cultura a los que la universidad está comprometida con la sociedad.
Sé que algunos de ustedes tienen buenas intenciones (y resalto el "algunos") pero dénse cuenta de si su herramienta les ha servido de algo. ¿Los mexicanos son más libres que antes gracias a la ocupación del Che? Muchos ni saben lo que hacen, la gran mayoría.
El pueblo universitario, en cambio, (y con él toda persona que quiera acercarse a la universidad para buscar un concierto o una conferencia) está privado de un importante e histórico espacio.

Y bueno, creo que de nada de lo que hemos escrito aquí se sigue que seamos apóstoles del "capitalismo", sea lo que signifique o se entienda por esa palabra.

FG dijo...

Juan Villoro, estoy totalmente de acuerdo con Ivo... No es cierto que el auditorio Justo Sierra esté abierto a todos. No sé cuántos de ustedes, Juan Villoro, amen verdaderamente a su universidad, pero lo que sí creo rotundamente, igual que MUCHÍSIMA GENTE -más, seguro, de la que está dentro del auditorio- es que la suya no es la única forma de amar a la universidad, aunque sí la más excluyente. Juan Villoro, ¿qué necesita pasar para que los ocupates del auditorio dejen esa necedad tan grande y tan disfrazada de apertura y diálogo? Quien no piensa como ustedes no merece ser escuchado, esa es la verdad que los ocupantes nos muestran todos los días. ¿Cuál es el grupo más intolerante?, ¿De verdad es cierto que el auditorio Justo Sierra está abierto a toda la comunidad, incluso a los que no congeniamos con su forma de pensar?
Es tan, pero tan común saber lo que los ocupantes del auditorio van a argumentar si uno intenta entablar conversación, y tan común saber de qué nos van a culpar a los que no pensamos igual, que una plática con ellos equivale más bien a escuchar un monólogo sobadísimo, plagado de estas palabras: capitalista, agrario, anticapitalista, lucha social, popular, gratuita, universidad, compañeros, México, libertad, Latinoamérica, autogestivo, represión, autoridad, Emiliano Zapata, Che Guevara, Marcos, pluralidad, diálogo, trabajo autogestivo, autogestivo, trabajo... etcaetera. Parece que tienen una lista de palabras, una receta inviolable y antiquísima, ancestral; una fórmula mágica que les permite adormilar a la gente a su alrededor y que se fundamenta en discursos casi panfletarios muy iguales todos. Su histórica lucha social que tantísimo bien le ha hecho a la UNAM y a México parece el esquema perfecto de una novela francesa de folletín del siglo XIX, en la que los malos son malos malos, más malos que el odio jarocho, y la mujer buena es buena buena, más buena que el pan; y en esta historia, por supuesto, ustedes son los buenos buenos.
Ahora bien, ya sabemos que aman a la universidad "más" que los que no fumamos mariguana ni organizamos fiestas baratitas y bien buenas en un recinto universitario, mientras del otro lado de la pared un grupo de estudiantes intenta concentrarse en la puesta en escena de la obra que montan para la universidad (estudiantes, Juan Villoro, igual que yo, tal vez igual que tú, estudiantes de teatro que no tienen un teatro, qué contrariedad). Ya sabemos también que los ocupantes del recinto se asumen como luchadores sociales que están en contra de todo lo malo del mundo, que nos quitarán de los ojos la venda de esa estupidez que nos caracteriza tanto a los que no secuestramos espacios negligentemente; ya sabemos que son, ocupantes de los auditorios del mundo, grandísimos quijotes que derrumbarán un día los molinos de viento del capitalismo, y nos han convencido ya de que ustedes han llevado a nuestro auditorio a un momento tan importante, tan plural, tan abierto, tan dorado, tan mejor que nunca, que tenemos por cierto que el maestro Cervantes debería dedicarles unas líneas como estas pronunciadas por Nuestro Señor Don Quijote:

—Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío.
Quijote, I, XI

mi pregunta es: ¿luego qué? ¿Dónde termina la ilusión y comienza la realidad?
Por otro lado, ¿qué significa "capitalista"? Esa palabra está últimamente tan usada, tan como si nada, tan por todos, y tan en boga en las bocas de los grandísimos luchadores sociales, que ya no sé bien a bien qué significa para ustedes.
Y creo que ya escribí demasiado. Un saludo a quien lo lea. Buen blog, Ivo.

Karlyle dijo...

Felicidades por abrir este blog.

Es interesante la discusión, pero creo que podría fácilmente convertirse en un diálogo entre sordos. El problema, creo, es la carga semántica de las palabras, porque mientras unos conciben el "trabajo autogestivo" del auditorio como una "herramienta inigualable para desarrollarnos y crecer en un espacio -universal" quienes permanecemos -voluntariamente pensando en que es un espacio abierto a la comunidad- ajenos a sus actividades, solemos ver las fiestas, el escándalo y el discurso revolucionario como un sinsentido que se justifica sólo en la medida en que fomenta la diversión de quienes ahí habitan.
Dudo que de esa forma sea sencillo llegar a puntos comunes. Por ello, creo, más que contemplar vías radicales como el desalojo, deberíamos discutir el manejo verdaderamente inclusivo de un espacio que podría ser, quizá, el último recoveco de convivencia, esparcimiento y actividades académicas de y para los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras.

Un saludo, y de nuevo, felicidades por este espacio.

juan villoro dijo...

no mamen. son estudiantes universitarios y no saben lo que es el capitalismo. eso si que está para primera plana en el universal.!!!

en la sexta declaración de la selva lacandona del ezln emitida en 2006 está explicado con peras y manzanas que es el capitalismo, que es el neoliberalismo, porque este país está en crisis, porque la clase política es una mierda y muchas cosas más. nosotros no tenemos la culpa de sus indefiniciones teóricas, ni de que hayan adoptato la posmodernidad como estilo de pensamiento. eso reclamenselo a sus profesores.


dónde termina la ilusión? pero si es precisamente ahí donde viven y es el capitalismo el que hace que te parezca sin salida, y repitas, como que no hay nada más allá del capitalismo y al mismo tiempo no saben lo que es el capitalismo. es paradoja o es estupidez? o una estupida paradoja?

lean méxico profundo de bonfil batalla, haber si recuperan algo de su identidad perdida, y comienzan encontrar en lo profundo de la historia, la realidad que es común al pueblo trabajador. y que a ustedes no les interesa -ni ver.

pero ahi estamos y que creen, pronto vamos entrar por la ventana a su mundo y lo vamos a destrozar!
y será una lección de amor, aunque no lo crean. ja!

ah! compañera, si consideras que el che puede ser el último 'recoveco' extrañamente libre en toda la universidad es porque lo hemos defendido, no porque sea una concesión de la institución. que bueno que vas cayendo en cuenta... no que los que hacen este blog parecen retrasados mentales.

José Luis dijo...

Sé que es el capitalismo y aún así quiero que se vayan del auditorio. Espero que lo anterior no te pareza una violación del principio de no contradicción, pues si te fijas bien no tiene la forma de P y ─P. Es decir, uno puede saber qué es el capitalismo y aún así no estar de acuerdo contigo.
En fin... ¿por qué no esparcir la voz para iniciar un boicot comercial? Es obvio que no se irán a menos que no tengan de otra y cortarles el suministro de dinero (dinero rebelde y anticapitalista) es una buena manera de hacer que no tengan de otra. ¿No creen?

Ivo Basay dijo...

FG: sería interesante que nos compartieras más experiencias y/o puntos de vista de tus compañeros de teatro que se ven afectados con la carencia de un auditorio que les sería de gran ayuda para su fogeo profesional, dadas sus dimensiones y posibilidades.

Karlyle: gracias por tus observaciones, las tomaremos en cuenta. Lo último que queremos es que se vuelva diálogo de sordos, aunque a veces lo parezca debido a la impetuosidad de cierto interlocutor... pero es un caso aislado, nunca responderemos sin apelar a las razones. Si faltamos a esta promesa no dudes en señalárnoslo.

José Luis: lo has expuesto magistralmente, ojalá que nuestro compañero Juan lo vea así de claro como lo pusiste. Lo del boicot es buena idea. Sin embargo creo que tendría mucho mayor impacto si hacemos cartelitos para ponerlos en la facultad, o juntamos más gente con deseos de dedicarle un día a esto, digo por eso de que lo que aquí se dice no llega a muchos ojos. Sin embargo hay que ser prudentes, por la propia integridad física de las personas que quisieran participar, no hay que provocar la violencia. Bueno, ya mis compañeros al leer esto expondrán su punto de vista. Me parece estupendo que en este espacio surjan propuestas de sus lectores, ya sólo falta la logística para que se logre algo.

Juan: La inocencia de tu respuesta confirma nuestras sospechas; mías y, me atrevería a afirmar, que las de otros que por aquí escriben: Gracias, has sido más explícito en lo que tú entiendes por "capitalismo", es que luego hay quiénes nos vamos con las definiciones clásicas de un tal Marx. Pero nuevamente, no veo de qué parte de nuestro discurso o de todo aquel que no acepte que la ocupación del Justo Sierra es virtuosa, se siga que somos cómplices o colaboradores de la perversa maquinación diabólica del gran capital.

Sencillamente decimos esto: los espacios de la universidad no le pertenecen a un grupo particular, así sea tan noble como... digamos... el Dr. Simi.

Y ya en serio, para que esto no sea diálogo de sordos, foro de insultos o un espacio para que practiquemos contigo la refutación de malos argumentos; dinos, ya que te has vuelto el portavoz de tu movimiento en este sitio, dinos en serio: ¿en qué, o cómo ayuda la ocupación del auditorio a combatir lo malo y lo despreciable que hay en este mundo y país nuestro? Y no es pregunta retórica, no negamos que haya cosas malas que corregir en esta sociedad, nunca nos hemos puesto de lado de los que oprimen o impiden la libertad, únicamente hemos señalado que a través de un atropellado discurso los enemigos se vuelven fantasmas; que a través de ciertas acciones no sólo se está lejos de modificar lo malo que hay más allá de los muros de CU o los mismos vicios de la Universidad, sino que al contrario se obstaculiza una parte importante de la actividad de ésta.
La pregunta es sincera; como bien dijo mi compañero Námaste:
"...los jóvenes tienen ánimos suficientes de cambiar el estado actual de las cosas. Siendo así, nada más allá de una gazmoñería significaría que nos opusiésemos al secuestro del auditorio Justo Sierra por parte de quienes lo tienen secuestrado, pues, de acuerdo a sus palabras, lo que ellos buscan con el secuestro es luchar por la justicia en el país, lo que equivale, de cierta manera, a cambiarlo".
Como dijo Karlyle: busquemos puntos comunes y no radicales; dile a tus compañeros que también se den una vuelta por aquí. Yo soy de la idea de que no hay que darle vueltas al asunto: salgan por su propio pie del auditorio, esto no equivale a su exclusión de los espacios universitarios. Es un llamado a la congruencia: regrésenle a la Universidad lo que es suyo y luego, como el resto de nosotros, trabajen para que el auditorio esté lleno de vida, abierto y plural. Seria lamentable volver a ver a la policia haciendo su trabajo en CU, que la inteligencia pueda más que la fuerza. Por ahora las autoridades han sido bastante blandas con la ocupación, si siguieran rigurosamente los estatutos y la ley ya habría pasado otra cosa. Por favor no sean necios.

Anónimo dijo...

Fascista hijo de puta!!!

Námaste Heptákis dijo...

Órale Juan, ahí te habla Anónimo. Que dice que haber si así entiendes definiciones no teóricas. Bueno, eso dice él.

José Luis dijo...

¿Por qué siempre fascistas? ¿Por qué no otra cosa? :/

Námaste Heptákis dijo...

Yo creo, José Luis, que es porque sólo saben tres palabras: fascista, revolución y autogestivo. No todos ellos las saben escribir bien, y hasta ha de haber algunos que las crean sinónimos.

Chalo. dijo...

1) Estar en contra de la ocupación y ser procapitalista, como ustedes, es posible porque el capitalismo ha generado, como parte de su superestrcutura, una suerte de "pensamiento único", un estado de la conciencia que hace creer que el capitalismo es el único estado de cosas posible, en particular en el mundo pos soviético. Ustedes, en esa dinámica, son incapaces de aceptar que en Auditorio se generen relaciones distintas a las que el capitalismo quiziera.
No sólo eso, ustedes son defensores del capitalismo y la propiedad privada porque no dicen una sola palabra de la ocupación permanente de cafeterías y fotocopiadoras en el campus por particulares. Ellos sí que son minorías ajenas a la universidad que lucran con ella, apadrinadas por las clientelas de la rectoría, pero eso a ustedes no les interesa.

2)Los que son extremadamente cerrados y monótonos en su argumentación son ustedes. E. P. Thomspon decía que si lográbamos desestructurar la Guerra Fría podríamos abrir otra época de revolución en las ideas, como las décadas de 1640 y 1780 (Agenda para una historia radical). Pasa que nosotros, en la izquierda radical, empezamos ya esa tarea ya vamos bastante más allá que una dicotomía imbécil entre capitalismo o autoritarismo, dicotomía de la que ustedes no pueden salir. Siguen creyendo que todo lo que no compagina con lo que ustedes creen que es la libertad es estalinismo. Ahora bien, como esa nuestra libertad, que es la misa de los zapatistas, de los Sin Tierra, etc. es negada y es ninguneada por casi toda la academia y no le deja resquicio alguno, el auditorio le pertenece. Hablen ustedes en todas las aulas que tienen de Foucualt, de Rorty, de Heidegger y de toda la farándula. Las autoridades, aquí representadas por ustdes, excluyen, y en consecuencia son excluídas.

3)FG: te das cuenta de la densidad histórica contenida en el listado de palabras que citas? o es que tu lectura del Quijote es a-histórica, descontextualizada, textualista, posmoderna? En todas esas palabras está contenida la historia de los oprimidos por su emancipación, y la verdad no me interesa que eso sólo te suene a grilla, das cuenta así de una profunda ignorancia histórica, pero, más grave aún, de una insensibilidad hija de puta.

3) el altísimo proyecto de la academia universitaria que ustdes defienden es una falacia. La universidad hoy sirve cada vez más a los intereses privados que al pueblo que necesita eduación, así que no salgan con eso. La lucha de la izquierda radical es por transformar esa situación, entre otras cosas.
Salud.

Chalo dijo...

Un par de cosas más. Primera. No me explico por qué intelectuales tan finos como ustedes recurren a la vulgaridad del "secuestro", inventada por animales de la talla de Javier Alatorre, Ciro Gómez y Raul Trejo Delabre. Bueno, sí me lo explico. Desde Locke (otro del santoral de ustedes, hijo de puta hacendado que puso su inteligencia al servicio de sus latidfundios), todos los intelectuales conservadores creen que todo puede ser una propiedad, hasta la vida y el cuerpo de uno mismo. Las constituciones de los estados nación burgueses, igual que todas las cartas de derechos humanos, están pensadas sobre esa premisa. Así, el secuestro, es la privación del derecho a la propiedad sobre el cuerpo mismo y sobre la vida. Ahora bien, si tan ilustres personas como las arriba mencionadas, utilizaron el término "secuestro" en contra del CGH fue para criminalizarlo, para contraponerlo al estado de derecho como profanador de algo que, al final, es una propiedad privada. Y por eso, entre otras cosas, el odio de ustedes al Che es perfectamente compatible con su procapitalismo. ¿Qué en serio toda la cultura de la que hacen alarde no les da más que para copiarle términos a los medios de masas? Imagino que no, porque ustedes, como ellos, no son sino mercenarios.

Segunda. Me remito otra vez a la terminología nuestra que ustedes aborrecen tanto y que consideran que no pasa de ser una suerte de manual preconcebido que usamos cada vez que se nos ataca. Insisto, vivimos en un mundo en el que el capital ha pasado a hacer, en la conciencia de mucha gente, algo incuestionablemente eterno, perpetuo, el fin de la historia. Nosotros no podemos y no queremos discutir sin una terminología que critique hasta el fondo ese estado de cosas, ustdes odian nuestro lenguaje porque les recuerda que viven en la mentira, que el capitalismo puede ser no sólo criticado, sino también destruido. La presencia de esas palabras: agrarismo, autogestión, revolucionario, anarquismo, socialismo, movimiento social, hacen sangrar los oidos del pensamiento conservador, que quiciera censurarlas, callarlas para siempre. Ese es el tono de su discurso, ustedes no se dan cuenta de que en su defensa de la libertad de expresión son sus primeros enemigos, porque quieren sacar de la jugada aquellas expresiones que cuestionan a fondo el problema del que hablamos, que al final no es otro que el de la lucha legítima en contra del orden establecido.
Son ustedes, a fin de cuentas, parecidos a Locke (aunque no creo que sean la mitad de ricos) que en su discurso sobre la tolerancia predicó que todas las intepretaciones de la biblia debían de ser permitdas, menos aquellas que, como la de Winstanley, extrayeran de ella la necesidad de acabar con la propiedad privada y con el estado.
Salud.

Judas Iscariote dijo...

Que buena entrada, les felicito por tremendo trabajo que le han de dedicar a este proyecto "ultracapitalista y autoritario", jaja. Gracias por los links.

Levi dijo...

¿Bueno y qué comprobó con eso? ¿Que Námaste e Ivo son los malos? Yo no he leído en ningún momento que ellos se asuman de una postura procapitalista, más que de manera sarcástica.
Lo que si observo es un marcado maniqueísmo de parte de Chalo,no se discute los puntos a tratar en la entrada sino que se hace un alarde de vocabulario terminológico.