viernes, 11 de noviembre de 2011

¡Tenemos (el mismo) rector!

La blanca columna de humo ha emergido de las profundidades de la Torre de Rectoría, y el cónclave universitario, después de encomendarse a la providencia progresista que vela por los destinos de nuestra máxima casa de estudios, estudiosos y estudiantes, se ha apresurado a pregonar la sorprendente noticia: Narro salió electo, otra vez. Aleluya.

Hermanos: no cuestionemos la decisión, porque es impío pedirle cuentas a la providencia, e inútil oponerse a sus designios inescrutables. Antes, agradezcamos -si somos okupas- que, al menos durante cuatro años más, tendremos un techo sobre nuestras cabezas, y los medios para retribuirle a la sociedad la educación que nos ha dado -gratuita, es cierto, pero que, por burguesa, consecuentes rechazamos-, en forma de guisados de romeritos sin camarones a precios populares; y si somos "asamblerosffyl", roguemos por que el humo de nuestros carrujos -sacrificio de calmante aroma- inunde los recintos sacros del rector, como señal de la inviolabilidad del pacto que ha hecho con los representantes del pueblo que nadie ha elegido (milagro de milagros), en virtud del cual seremos libres, mientras dure su administración, de la tiranía del reglamento universitario y del código penal.

Pero, antes que nadie, si somos trabajadores sindicalizados, entreguemos con fervor nuestros votos para inmovilizar en estática contemplación a nuestro Lider Charro, ungido del Mesías de nombre impronunciable (en asambleas públicas), Candidato Eterno.

Oremos: "Hágase en Ciudad Universitaria -más llena de reliquias que Roma- nuestra sagrada voluntad, y cúmplase la ley, sin faltar un pelo, en los bueyes de mi compadre". Dice la sabiduría popular que "nadie es profeta en su tierra", y por eso, a partir de hoy, Narro Rector será el encargado de salir, una vez más, a catequizar gentiles en todo el país, y allende sus fronteras (por cuenta de la universidad), mientras cada uno de nosotros se ocupa de sus propios asuntos, en santa, justa y digna paz.

Amén.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El mero hecho de que una propiedad de la UNAM se encuentre fuera del control de la UNAM y privatizada por un grupo político debería haber bastado para que el rector Narro hubiera sido llamado a cuentas hace años.

Porque va contra cualquier cantidad de artículos de la legislación universitaria que el rector juró obedecer.

Pero en lugar de pedirle cuentas lo reeligen...

Ay Mexiquito...

Daniel L. G. dijo...

"Llamado a cuentas" es, para mí, la frase clave del comentario anterior, que me deja pensando, pensando... ¿Por qué nadie le ha pedido a Pepito que explique su irresponsable indolencia en relación con la okupa -entre otras muchas cosas de su administración que urgen ser explicadas-?