lunes, 17 de enero de 2011

"Eliminacionismo"

El 9 de enero, el New York Times publicó una artículo de Paul Krugman titulado "Clima de odio", en el cual el columnista examina el aspecto político de la balacera en Arizona. Quiero reproducir el siguiente fragmento:
"El punto es que, en una democracia, hay lugar para la gente que ridiculiza y denuncia a aquellos con quienes no está de acuerdo; pero no hay lugar, en absoluto, para la retórica eliminacionista, para la sugerencia de que aquellos que están del otro lado del debate deben ser eliminados de ese debate por cualquier medio".

Si no me equivoco, los okupas han utilizado argumentos semejantes para acusarnos a los que estamos de este lado del debate de hacer uso de la "retórica eliminacionista" de la que habla el Nobel de economía. Por supuesto, el hecho innegable de que hay una evidente diferencia entre un debate y un auditorio, debería ser suficiente para cerrar la discución. Pero como no sucede así, creo que es necesario elaborar el punto.

La cosa me parece clara: de donde los queremos retirar es del auditorio; pero hay que apuntar que no aceptamos que esto se complete con la macabra frase "por cualquier medio". En absoluto: aún en el caso de que se tenga que utilizar la fuerza pública, el asunto se tiene que resolver de acuerdo a las leyes del país y a los reglamentos de la UNAM. Primero, porque de este lado nadie está a favor de entrarle a la cultura gansteril; y segundo, porque nos queda claro que cualquier irregularidad va a ser utilizada como pretexto para que se reanude la ocupación (y aún así, ya sabemos que tendremos que soportar los alegatos de mil y una "irregularidades" imaginadas).

En cuanto a lo que se refiere a eliminar rivales -ahora sí- de un debate, hay algunas cosas que aclarar. Por una parte, vuelve a haber una diferencia entre el hecho de que una persona se niegue a debatir sus ideas en una situación específica (en una "asambleaffyl", por ejemplo), y el caso de que esa persona llegue con una ametralladora a la reunión, o exija que se arreste a los cabecillas del movimiento y se les ejecute en plaza pública. Lo primero no es más que el ejercicio de un derecho individual, mientras que lo segundo se llama "cacería de brujas", deporte que, tengo entendido, fue muy popular en Salem.

Por otra parte, si por un milagro fuera posible que Narro cumpliera su palabra, y se abriera un verdader debate como parte de un proceso serio de recuperación (o intento de) del auditorio y de los demás espacios ilegalmente ocupados, nadie de este lado esperaría menos que ver que se presentara la comisión correspondiente en representación de los del otro lado. Pero aquí hay un "asegún" que nada tiene de "eliminacionista": cuando se trata de resolver controversias como la presente, en el debate hay lugar para quienes sean capaces de aceptar la posibilidad de perderlo, y no lo hay, de ninguna manera, para aquellos que van con la consigna de encontrar un foro más para exhibir sus irreductibles posiciones. De nueva cuenta, no se trata de pedir que los dejen fríos donde los encuentren; nomás es decir que no queremos que pierdan su tiempo y nos hagan perder el nuestro.

Y ahora sí, espero que hayamos quedado claros: por lo menos de este lado, nadie está proponiendo el "genocidio de la okupa". Lo que queremos es terminar con el despojo; por lo demás, lo que hagan los aktivistas con sus vidas, dentro o fuera de la UNAM, no podría importarme menos.

1 comentario:

Gabriel Ramos dijo...

Buena acotación, una consigna que resulta familiar es que se quiere "eliminar el pensamiento de izquierda"; creo que todos pueden pensar lo que quieran, lo que es inadmisible es imponer el modo de pensar o las condiciones que nuestro modo de pensar entrañana.
Para cualquiera de los dos lados...