jueves, 3 de marzo de 2011

Pro autoridades

Se dice de este sitio y sus colaboradores que son "pro-autoridades".

En las siguientes lineas expondré las razones por las que en efecto soy pro-autoridades.

Primeramente hay que esclarecer un equívoco muy usual en la actualidad: el uso del término "autoridad" como sinónimo de "funcionario". Veremos a continuación que estos términos son distintos entre sí, aunque no contradictorios como algunos sugieren.

Autoridad se llama al prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su legitimidad o por su calidad y competencia en alguna materia; un funcionario es sencillamente una persona que desempeña un empleo público.

Es importante notar que la autoridad no se impone, se confiere de forma voluntaria por aquel que reconoce magisterio en otro, y no es un fenómeno extraordinario, en la Universidad sucede día a día cuando los estudiantes confieren respeto y confianza en sus profesores para instruirlos, ha sucedido irremediablemente en todos los escaños de la cultura y es parte fundamental de toda comunidad que busque algún tipo de bien común.

Los conceptos no se identifican, pero tampoco son excluyentes. No es imposible que un funcionario sea una persona sobre la que se confiere autoridad, ni viceversa, que una persona con autoridad en una comunidad pueda llegar a ser funcionario.

La razón por la cual sobre el funcionario se suele poner el epíteto de "autoridad" no es necesariamente un afán impositivo y fascista. Aunque el carácter de "autoridad" es contingente respecto al puesto de funcionario, no es contingente la responsabilidad de la que el funcionario es depositario: Todo funcionario es responsable por el ejercicio que su cargo suponga. Podemos decir que es en virtud del presunto ejercicio de tal responsabilidad que se confiere el epíteto de autoridad al funcionario, y cuando así sucede tiene entonces un doble compromiso qué honrar.

Naturalmente, existe la posibilidad de que el funcionario se crea el equívoco y piense que con el cargo le ha sido conferida autoridad de forma gratuita, y tanto peor, que le ha sido otorgado algún tipo de poder.

Tal posibilidad sólo puede señalarse con el contraste entre responsabilidades y ejercicio de dichas responsabilidades: No se puede juzgar a un funcionario sin antes dejarlo ejercer su cargo, ni imputársele incumplimiento para con responsabilidades que no le corresponden.

Al momento de buscar quién ocupe los cargos con mayores responsabilidades en la Universidad, suelen surgir nombres sobre los que se reviste cierta autoridad; decir si ejercen con responsabilidad su cargo o si son autoridades es una de las responsabilidades de la comunidad, pero habrán de hacerlo con la misma responsabilidad que del funcionario se espera, con argumentos pertinentes y con un espíritu Universitario razonable.

En ese sentido, sí, soy pro autoridades.

Creo que nuestra Universidad y nuestro país necesitan autoridades urgentemente.

3 comentarios:

Daniel L. G. dijo...

Otra acepción de la palabra "autoridad" que podríamos asimilar a esta discusión, tan bien presentada, es la de "poder [del] que gobierna o ejerce el mando". En tal sentido, los acusados de ser "pro-autoridad", somos, hablando en plata, los paleros de quienes ejercen la autoridad en la UNAM.
Y aquí, de nuevo, hay que deletrearles la diferencia: una cosa es aplaudirle al "lider" todas y cada una de sus ideas y acciones, y otra, muy diferente, considerar que no hay institución que funcione sin personas que "estén al mando". Y, de nuevo, esto no significa la "militarización" o "nazificación" de absolutamente nada: la actividad del que "ordena" en una estructura como la Universidad (en el sentido organizativo y ejecutivo) está acotada por un reglamento y un conjunto de objetivos (eminentemente académicos), que pueden ser utilizados para "llamarlo al orden" cuando se demuestre que no está cumpliendo con sus funciones.
Y la consideración que más me afirma en mi convicción "pro-autoridad" es que, quienes pueden exigirle algo a la "autoridad", son, como ya lo expusiste, aquellos que conocen y respetan las "reglas del juego" que he mencionado, y, además, pueden demostrar sus dichos.

Esmeraldina Tz. dijo...

Por alguna extraña razón cuando abro la página principal de este blog todo me aparece en blanco.no sé si es mi compu o algo tiene su página. Por otro lado, sugiero más difusión ya que el espacio que se quiere recuperar es y sigue siendo de todos. No hay peor enemigo que la desinformación, la apatía y el conformismo para cambiar lo que no funciona o funciona para unos pocos...
hay que pensar más en acciones y no detenernos sólo en las razones.
Un fuerte abrazo y aquí seguimos

Ivo Basay dijo...

Me temo Esmeraldina que es un problema con tu PC, intenta en otra máquina.

Tienes razón en cuanto a lo de la difusión y las acciones, sin embargo ello sólo es posible si más personas además de los autores están interesadas.

Muchas gracias, seguimos aquí.