sábado, 6 de noviembre de 2010

Manifiesto unitario

I.

(A propósito de la reciente encuesta de cinco puntos realizada por la asambleaffyl)
Yo, que soy una sola persona, y no mil setecientas cincuenta y cuatro (pero tan universitario, al fin y al cabo, como -creo- cualquiera de ellas), digo: estos resultados tienen tanta representatividad, como legitimidad tiene la "Asamblea FFyL". Es decir: ninguna.

Al menos para mí, que, repito, me asumo como uno, y no mil setecientos cincuenta y cuatro.

Y, lo que es peor, este "ejercicio" no puede siquiera presumir de tener congruencia; porque, en la opinión de este "desensamblado", aislado, a-representativo "yo", no hay nada más incoherente que el discurso que habla exigencias mientras calla responsabilidades.

Demande la "ASAMBLEA FFyL" (tan mayúscula, tan nutrida) lo que quisiere; pero que quede claro que no hablará por mí. Eso, jamás.

II.

Para la "ASAMBLEA FFyL" yo no cuento: no soy "sí", ni "no", ni "no sé", ni "nulo". Soy -si lo pueden entender- lo que está fuera del "TOTAL DE 2037 VOTOS" (rojos, rotundos, mayúsculos).

Vengo después de sus prolijas sumas y restas. Fui antes de sus convocatorias. Estoy, sin duda, por debajo de sus espectativas y me estimo por encima de sus consignas.

El punto ciego de sus análisis: no me pueden ver, pero, desgraciadamente, existo.

III.

Este manifiesto fue aprobado, por una/nimidad, el 17 de octubre de 2010, y ratificado hoy por la mañana, justo antes del desayuno, y no pretende representar el sentir de ningún colectivo; aunque, quizás, pueda ser su mensaje compartido por otros universitarios. Tal posibilidad no se descarta.

1 comentario:

Daniel L. G. dijo...

Tres pequeñas aclaraciones extemporáneas: si yo digo "yo", es porque la palabra "anónimo" tiene demasiadas letras, y el proteico seudónimo siempre cambiante, delata demasiadas personalidades. En ambos casos, me siento en riesgo de confundirme aun más de lo que estoy, y por eso me abstengo.

Aunque sea innecesario, declaro que acepto que quien impúdico exhibe sus "virtudes" (como ciertas actrices) o sus defectos (como en mi caso) es un mal ejemplo que nadie debería emular.

Finalmente, creo que si es verdad que una sola golondrina no hace verano, no lo es menos que no hay asamblea, por fuerte que ésta sea, que pueda decretar la verdad.