martes, 10 de agosto de 2010

Apertura de cursos en Filosofía y Letras

Hoy retomamos un pequeño fragmento de un discurso pronunciado en la inauguración de las clases del año 1914 en la Escuela de Altos Estudios (precursora de la actual Facultad de Filosofía y Letras y la Facultad de Ciencias). Discurso pronunciado por Henríquez Ureña, titulado "La cultura de las humanidades".

"Malos vientos soplaron para este plantel apena hubo nacido", dice Henríquez Ureña, explicando la falta de organización que había padecido una naciente y novedosa institución educativa. Pues en el corazón del nuevo proyecto de Universidad Nacional de Justo Sierra, la Escuela de Altos Estudios constituía en principio algo que las naciones como la nuestra podían mirar "con nativo recelo" pues a más de uno podría parecer "esquiva a las aplicaciones fructuosas".

Sin embargo, el esfuerzo de notables profesores y no menos notables alumnos consiguió no solamente mantener con vida la naciente Escuela, sino darle un impulso extraordinario a la cultura y la ciencia en México. Figuras como las de Antonio Caso, Sotero Prieto, Jesús Díaz de León y Valentín Gama son hoy emblemáticas y sinónimos de escuela y tradición en las más diversas disciplinas que han florecido al cobijo de la Universidad Nacional. Henríquez Ureña menciona también como en un lapso no mayor a tres años el Ateneo de la Juventud consiguió darle forma a los estudios humanísticos.

Hoy es más que frecuente escuchar hablar de las glorias de la UNAM, pero muchas de ellas se deben a personas que entendieron su compromiso con la sociedad y que al no contar con un prestigio heredado se encargaron de forjarlo.

Estamos a menos de un mes de que el Auditorio Justo Sierra cumpla 10 años de secuestro. A quienes odian tanto esta palabra, "secuestro" cabría preguntarles por los logros obtenidos en estos 10 años y cómo se han reflejado en la Universidad y en el país. Seguramente recurrirán al olvido general, que con el paso del tiempo los beneficia más, acerca de los aconteimientos de 1999-2000. Cabría preguntar a las autoridades universitarias si de verdad tienen planeado restituir el patrimonio universitario. Cabría preguntar a la comunidad si le interesa recuperar este inmueble o si considera que ésta es una cuestión vana.

Henríquez Ureña concluye su discurso de apertura de cursos así:

...De ella (de la labor humanística) no puede venir para los espíritus sino salud y paz, educación humana, estímulo de perfección.
Y la Escuela de Altos Estudios podrá decir más tarde que, en estos tiempos agitados, supo dar ejemplo de concordia y de reposo, porque el esfuerzo que aquí se realiza es todo de desinterés y devoción por la cultura. Y podrá decir también que fue símbolo de este momento singular en la historia de la educación mexicana, en el que, después de largas vacilaciones y discordias, y entre otras y graves intranquilidades, unos cuantos hombres de buena voluntad se han puesto de acuerdo, sacrificando cada cuál egoísmos, escrúpulos y recelos, personales o de grupo, para colaborar sinceramente en la necesaria renovación de la cultura nacional, convencidos de que la educación -entendida en el amplio sentido humano que le atribuyó el griego- es la única salvadora de los pueblos.

Extrañamente palabras como las de Henríquez Ureña tiene eco en todos los tiempos. Y bajo éstas, necedades como la ocupación de un inmueble emblemático y sus correspondientes apatías aparecen inexplicables en la Facultad que es heredera de esa Escuela de Altos Estudios.

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Orale pinche Chalo, ya te tardaste. ¡Coméntale perro!

Salud.

Daniel L. G. dijo...

La devoción por la cultura me parece algo muy loable; sin embargo, no comparto la opinión de Ureña acerca del desinterés. En mi opinión, no hay muchas cosas en la vida que se hagan "sin ningún interés". Supongo que, en este caso, el orador se refería específicamente al interés monetario. De todas maneras, creo que no está bien subrayar esto: ¿qué tiene de malo, al fin y al cabo, que un profesor o un investigador anhele recibir un sueldo digno por un trabajo realizado a conciencia?
Si se me pregunta, también para esto debería servir la Universidad; y es otro renglón en el que las políticas del Rector del Bicentenario han dejado mucho, pero mucho, qué desear.
En cuanto a lo de sacrificar "egoísmos, escrúpulos y recelos", aun si fuera un objetivo deseable, no tengo idea de cómo pueda ser logrado, y dudo que haya alguien que tenga la respuesta. El ser humano está lleno a rebozar de este tipo de pasiones. Es más, estoy convencido de que son, precisamente, este tipo de pulsiones -creo que las llaman los psicólogos- las que nos hacen humanos.
Que hay que hay que aprender a ser cada vez mejores en el arte de ponerse de acuerdo, es algo que me queda claro; pero ahí está la interesante de la cuestión, que hay que hacerlo sin pretender despojarnos de los mil y un oscuros recovecos de nuestra psicología, cosa por demás imposible.
Yo no voy a llegar al extremo de afirmar que el idealismo es nocivo; pero creo que, a la hora de sentarse a discutir acerca del funcionamiento de una institución, lo mejor es enfocarse en determinar las "tareas" concretas, antes que en dilucidar los "objetivos últimos" y las "misiones trascendentales", parafraseando a Sheridan.
De manera que si, por un extraño accidente del destino, se me encargara darles un mensaje de bienvenida a los nuevos estudiantes de la UNAM, no hay duda de que yo tomaría una línea mucho más prosaica, y diría algo como: "Muchachos, ajústense bien esos pantaloncitos -que ya usan bastante largos-, arremánguense blusas y camisas, y dispónganse a estudiar como si les pagaran por hacerlo. Algunos de ustedes lo harán por amor a la cultura; otros, para cambiar al mundo; y no faltará el que quiera agarrar buena chamba y darse la gran vida cuando se jubile -o antes, si es posible-. Eso es cosa de cada quien, que la Universidad no está para decirle a nadie qué tiene que hacer con su vida -eso lo han hecho los compañeros del Che durante diez años, sin tregua y sin haber logrado nada que valga la pena mencionar-. La materia de trabajo de la UNAM es una "materia de estudio", no el "país" ni la conciencia moral o política de ustedes, o de sus profesores, o de sus padres y hermanos pequeños. Ésta es una universidad, no una escuela de refinamiento, ni un club de solteros, ni una sucursal de la Internacional; eso, por favor, que quede claro. Así que, sin más preámbulos, sean ustedes bienvenidos, y vamos desalojando el auditorio (y todos los auditorios), porque todos, creo, tenemos muchas cosas que hacer".

Ivo Basay dijo...

Bueno mi estimado Daniel, recordemos que el discurso fue pronunciado tan sólo cuatro años después de consumado el proyecto que Justo Sierra y colaboradores venían cocinando largos años atrás, es comprensible ese grado de romanticismo. No creo que en ese entonces imaginaran todo lo que podría generar ese espíritu romántico en manos y bocas de mesías revolucionarios.

De cualquier modo concuerdo con lo que dices aunque con la salvedad que en facultades como la nuestra sigue siendo muy nebulosa la utilidad y razón de ser de muchas de las carreras (y destinos que deciden ejercer sus egresados y también los habitantes perennes de cubículos y auditorios) humanísticas, siendo que son financiadas por el erario público. El buen médico, ingeniero, físico, computólogo, actuario, biólogo, contador, etc, etc, por supuesto que aporta algo muy útil a la sociedad que financia sus estudios (no debiéndonos importar que él lo haga por cierta superioridad moral o por egoísmo, con tal de que lo haga). Pero a veces, aunque nos duela admitirlo, parece ser que algunos humanistas en los últimos tiempos se dan la buena vida, viviendo de un presupuesto otorgado a proyectos de dudosa calidad. Por allí iba también lo que pensaba, pero es largo tema: ¿Para qué estudiamos?.
Saludos.

Daniel L. G. dijo...

Es muy cierto lo que dices, estimado Ivo, y yo espero no haber sido injusto con quienes se ganaron a pulso su derecho a hacer declaraciones románticas.

El tema que abres con la pregunta "¿Para qué estudiamos?" me parece extremadamente sugerente; y me gustaría aportar también alguna opinión, aunque sea limitando un tanto la perspectiva (por ejemplo, decir "¿para qué estudiamos carreras humanísticas?")

Mientras barrunto lo que podría ser esa aportación, me gustaría citar lo que dice el "enfrascador de almas" en el cuento homónimo de Laco Zepeda, a propósito de que "no hay oficio malo; lo único malo es no tener oficio". Y es cierto que hay oficios que le aportan a la sociedad beneficios más tangibles que otros; sin embargo, creo que mientras se trate de un trabajo, como decían las abuelas, honesto, es válido dedicarse a lo que sea (diseñar plantas hidroeléctricas o desentrañar la epistemología de Santo Tomás).

Los problemas, como bien lo apuntaste, empiezan cuando el erudito doctor entrega una paparrucha de investigación (a sabiendas), y luego utiliza sus infalibles contactos y palancas para conseguir presupuesto.

Chalo Pachakuti dijo...

En tiempos de Henríquez Ureña no había toquines como el del viernes, seguro lo hubiera aplaudido. Hizo presencia su Narro preferido, no el hipócrita que habla de democracia y educación pública, sino el que manda a vigilantes y judiciales a atropellar con camionetas a los estudiantes. Con todo y eso se la pelaron, y con música y baile le dimos la bienvenida a la nueva generación.
Salud, inútiles.

Anónimo dijo...

Asi es el Chalo PACHECuti... contudente...

Asi es este imbecil: Pan y circo, aunque la mayoria es circo. Hasta te puedes reir de el. JAJAJA

Chalo dijo...

"Así", con tilde en la i; "imbécil", con tilde en la e; "mayoría", con tilde en la i y "reír", también con tilde en la i.
Mejor vuelve a la primara y cuando termines hablamos.
Salud.

Anónimo dijo...

jajaja ven? se pueden reir de el todo lo que quieran. Es un circo. El muy idiota no se fijo que el ultimo EL tambien lleva tilde.
Pedazo de animal, el teclado de mi pc no esta configurado al espaniol pero pues que se le va a hacer, asi son los okupas y sus fans: intolerantes y bien fijados en naderias, en otras palabras, puro circo. Salud!

Chalo Pachakuti dijo...

¿Qué crees? que el mío tampoco, y hasta el momento eso no me ha impedido ni poner ñs, ni acentos, ni todos los signos de puntuación cuya existencia ignoras. Y sí crees que escribir bien es una "nadería" pues no sé qué carajos haces en la Universidad, ojalá no vayas en filos.
Salud.

Anónimo dijo...

asi o mas intolerante?
asi o mas pendejo?

Chequen el motivo por el que este imbecil esta refutando.

Saluuuuud!

Anónimo dijo...

Con su ridiculo concierto que, para empezar, es una porquería de música, a lo mejor el presupuesto que tiene su revolución sólo les alcanzó para levantarse a unos pobres pendejos sin talento que a lo mucho gruñían como chacales. No me asombra que casi nadie estuviera alrededor, ya ni siquiera por curiosidad la gente se detenía a ver. ¿Bienvenida? Mejor se hubieran contratado a unas putas para que les levanten la moral.

Por favor, ya no hagan más conciertos horribles, no creo que con eso lleguen los cientos de personas de primer semestre a sumarse a sus filas de "lucha".

Chalo dijo...

Anónimo, ya en serio, puedes poner todos los insultos que se te ocurran, decirme pendejo millón y medio de veces, mientras sigas evitando la discusión, mientras sigas sin escribir un sólo argumento, porque no has escrito un solo argumento, nadie te va a tomar en serio. Ya no estás en la secu, se supone que sabes argumentar. A estas alturas, los insultos y ofensas son un lujo que uno puede darse después de haber vencido en la discusión; si tú empiezas por lo segundo no tengo por qué considerarte. Gran frase del padre Mendieta a fines del XVI: discutir contigo es "como poner una puerta en medio del campo".
Cambio y fuera.

Námaste Heptákis dijo...

Otra vez, Chalo, con la cantaleta de que no hay argumentos. ¿Cuál es tu argumento en el primer comentario a esta entrada? ¿Qué tipo de afirmación es esa en la que hablas de Henríquez Ureña? ¿Está argumentada? ¿Sabes de lo que hablas? ¿Sabes siquiera quién fue y qué pensaba Henríquez Ureña? ¿O más bien fue un comentario de botepronto que, como usualmente, te sirve más para desviar las cosas que para discutir en serio?
Si fuera pedante debería terminar esta retahila de preguntas diciendo "no sé qué carajos haces en la Universidad". Pero no te preocupes, yo no termino así, pues sí me disgustan las vulgaridades.

Anónimo dijo...

Ahora Chalo le corrige la ortografía a los demás. Lo que me faltaba por ver.

Chalo Pachakuti dijo...

Sr. Henríquez Ureña, distinguido miembro de los cachorros intelectuales de la Revolución, de los que posaron cuando proclamada la Constitución del 17; compañero de Lombardo Toledano (primer doctor en filosofía mexicano, hasta donde sé)y de monseñor Gómez Morín. Nimiedades. En efecto, aquí no hay argumento porque en la entrada tampoco hay ninguno, y porque tampoco tengo porque tomarlos muy en serio a ustedes. Pero puedes revisar la anterior, o el nuevo mutis de Ivo en el Coliseo (donde según los "gladiadores" nos darían en la madre con argumentos, jajajaja)
Por cierto Námaste, que me decepcionas. Creí que tu prolongada ausencia se debía a que un supuesto carácter que te atribuía yo te impedía someterte a los mandatos de la familia Ruiz, pero veo que eres igual de lambiscón que Ivo.
Salud.

Námaste Heptákis dijo...

¿Cachorro de la Revolución? ¿Hablas en serio, Chalo? Y luego, ¿constitucionalista? Pues si a reduccionismos vamos, quizá lo sea. De cualquier manera, creo que se muestra que no es tan cierto eso de que tú eres el de los argumentos.

En cuanto a mi ausencia del blog, pues no tengo nada que declarar públicamente. Lo que tú creas, o los demás lectores, acerca de mí, me tiene sin cuidado.

Chalo dijo...

Claro que te tiene sin cuidado, siempre has sido un cínico.
Tienes razón, no tengo claro si era de los "cachorros" o si era uno de sus más jóvenes maestros, pero no les era distante. ¿Te duele su constitucionalismo?, ¿por qué?
Salud.