martes, 4 de agosto de 2009

¿Qué pasó hace 8 años y 11 meses?

El contador que figura a la cabeza de este sitio marca los días que han transcurrido desde la última toma del auditorio Justo Sierra el 4 de septiembre de 2000. Hoy 4 de agosto falta poco menos de un mes para que se cumplan 9 años de ese hecho. ¿Cómo ha podido permitirse una entidad universitaria de la magnitud de la Facultad de Filosofía y Letras estar 9 años sin un inmueble histórico como lo es el "Justo Sierra"?

Esta vez les remito a un boletín (emitido por la Dirección General de Comunicación Social) del ¡5 de septiembre del año 2000! Lo encontré vagando en la web y me sorprendió. No se qué sentimiento provocará en el lector este comunicado que a sólo un día de la toma del auditorio deja testimonio de los hasta ahora mal logrados planes de restauración. Una nueva generación está por ingresar a las aulas de la facultad, la mayoría de estos jóvenes iba todavía en la primaria cuando ocurrió esto; ahora llegan a una facultad que no ha podido o no ha querido (¿qué es peor?) recuperar un patrimonio invaluable. El argumento de entonces es el mismo de ahora: el auditorio no es de un grupo particular, por muy nobles que pudieran ser sus intenciones... las condiciones que ahora todos podemos constatar sólo constituyen un agravante. El auditorio es de la comunidad universitaria, queriendo decir esto que el auditorio es para las actividades académicas y culturales de la facultad. Sin más, les dejo con el boletín:


Boletin: UNAM-2000/537
Lugar: Ciudad Universitaria
Fecha: Martes, 05 de Septiembre de 2000

AUDITORIO “JUSTO SIERRA”

Ante la ocupación del auditorio “Justo Sierra” de la UNAM, la Coordinación de Difusión Cultural considera pertinente señalar lo siguiente:

El auditorio “Justo Sierra”, como el resto de los espacios universitarios, no puede estar en manos de un grupo en particular y, por el contrario, debe estar abierto a toda la comunidad, a todas las expresiones culturales y académicas.

Existe un programa de actividades dirigido a todos los sectores de la Universidad y a la sociedad en general, que con esta acción puede verse afectado.

Con el ánimo de que se puedan continuar los trabajos de rehabilitación iniciados, y de que el auditorio pueda ser usado pronto por la comunidad, es necesario:

-Que el Justo Sierra sea administrado, en su programación y conservación, por las autoridades universitarias correspondientes.

-Que la programación de actividades incluya eventos de todos los grupos y sectores de la Universidad, con la única limitante de su calendarización oportuna.

-Que mientras continúe la rehabilitación, el auditorio sea resguardado por la Dirección General de Obras entre las 21:00 y las 8:00 horas, como ocurre con todas las obras en proceso.

-Que el programa cultural dado a conocer la semana pasada por la Coordinación de Difusión Cultural y la Facultad de Filosofía y Letras, así como los que se proyecten posteriormente, puedan llevarse a efecto tal y como se informó oportunamente.

Entre las actividades propuestas para llevarse a cabo en el auditorio Justo Sierra, durante el mes de octubre, se encuentran diversos ciclos de cine, un cine club infantil, la presencia de la Orquesta Filarmónica de la UNAM y de otros distinguidos músicos, además de la puesta de obras de teatro de alta calidad y del Taller Coreográfico de la Universidad.

domingo, 2 de agosto de 2009

Conversaciones (II)

Publicada el 12 de abril de 1868 en El Monitor Republicano, el joven Justo dedica su segunda conversación dominguera a dos asuntos: un sueño de colegial y una velada literaria en casa del señor Schiafino donde participaron, entre otros, Guillermo Prieto, Ignacio Altamirano y Manuel Payno. A continuación el joven Justo nos comparte lo primero:


... Escribílo en ese tiempo de la elaboración penosa de las ideas en el cerebro del joven, cuyas miradas después de registrar el pasado, quisieron magnetizar el porvenir.


*

En el primer día de la semana, muy de mañana, íbamos al sepulcro llevando aromas.

El cielo estaba negro, y nuestros ojos no penetraban la oscuridad de los bosques, ni las tinieblas de los mares.

Ibamos como proscritos por la era del extranjero, cubierta la cabeza con nuestros paños de luto y envuelto el corazón como en una mortaja fría.

Oímos una gran voz como el sonido de una trompeta, sobrecogiónos el pavor, y nos prosternamos.

He aquí que la voz habló alto y dijo: "Ved."

Y el porvenir se iluminó para nosotros.

Vimos una sábana de sangre extenderse sobre cuatro centurias, y los hijos de Dios no tenían abrigo entre los hombres, y sólo podían llorar juntos en las entrañas de la tierra.

Mancebos coronados reposaban en sus lechos de adulterio, y dormían sobre el seno de sus madres y de sus hermanas... y el rayo del Señor no los consumía, y apuraban en las saturnales la copa de las abominaciones.

Uno de aquellos hombres tomó la cruz, y fué rey y dividió el imperio entre sus hijos.

Los escribas y los fariseos y los príncipes de los sacerdotes, se agruparon en torno de él, y vistieron de púrpura, y el oro y los diamantes rodearon sus cabellos.

Quisieron ser reyes entre los reyes, y se amancebaron con la prostituta, y ocuparon ebrios su lecho de siete colinas.

Y los hijos de Dios huyeron hacia donde se oía un extraño rumor.

Aquel rumor era como el de una gran tempestad sobre las aguas. Y el rumor se trocó en tumulto, y se desbordaron con ímpetu inmenso el Eufrates, el Ister y el Rin.

Arrojaron enormes multitudes de hombres que arrasaron las ciudades y desolaron las provincias.

Bañáronse en el Tíber los corceles del desierto, y los jinetes pasáronlo todo al filo de la espada.

Convirtieron en taberna el Capitolio, donde habían muerto los gansos sagrados.

Y cernióse la desolación sobre la tierra, y los cuervos poblaron por muchos años el espacio de los cielos.

Los hijos de Dios tendieron los brazos y clamaron misericordia.

Y las naciones comenzaron a brotar, como las plantas, del cieno de las campiñas.

Y vinieron siglos vestidos de hierro y de opresión y de codicia y de sangre.

Grande oscuridad reinaba sobre la tierra, y eran las edades como una noche perpetua.

La voz que salía de las siete colinas, reinaba por doquiera. Los magnates la obedecían, y ella santificaba la rapiña y la matanza y el adulterio de los magnates.

Señalaban con la cruz sus blasfemias, y con los vasos del altar se embriagaban sus concubinas.

Y ¡ay de aquel que se oponía a la voz del anciano ambicioso!: los pueblos se convertían en ejecutores de la cólera divina.

Los desheredados no tenían ni padres, ni esposa, ni hijos... Los ríos llevaban al mar olas de lágrimas, y los montes repetían un sollozo constante...

Todos eran esclavos, y el amo de todo el mundo llevaba tres coronas.


Justo Sierra, Obras Completas, T. II p. 73 y ss.

Continuará el próximo domingo.

viernes, 31 de julio de 2009

Diversas personalidades demandan el desalojo del auditorio de Filosofía y Letras: Excelsior

Humberto Musacchio publicó el 15 de junio de 2009 la nota consignada luego de estas lineas. El evento es el mismo consignado en otro momento en este blog; es interesante ver otra perspectiva del mismo hecho, y es bueno publicarla por si en aquellos momentos no se enteró.

La nota puede ser consultada aquí, gracias a Musacchio y al Excelsior por ocuparse de estos temas aunque no les paguen por ello; lease con claridad que celebro los tópicos de su quehacer periodístico hay qué decir respecto a cualidades específicas de este que: 1) Es una nota visiblemente afectada emocionalmente, aunque no lo culpo. 2) Sería lo más propio sustentar las declaraciones que se hacen en torno a los ocupantes del auditorio, no porque esté abogando por ellos sino por el rigor que debemos exigir a las consignas antes de que nos persuadan.

Respecto a las declaraciones en cuestión, hay qué decir que si es el caso que delinquen o no, no es algo que como universitarios nos competa cabalmente; estamos seguros de que no deben estar ahí, y como universitarios concluyentemente es nuestro deber denunciarlo.

Hechas las acotaciones pertinentes, esto fue lo que publicaron pues:


Diversas personalidades demandan el desalojo del auditorio de Filosofía y Letras de la UNAM
Exigen recuperar un auditorio de CU Con las firmas de 129 catedráticos, entre los que figuran coordinadores de cátedras, profesores eméritos y personajes como Margit Frenk, Margo Glantz, Beatriz Espejo, Hernán Lara Zavala y Sergio Fernández, llegó al escritorio del doctor José Narro Robles, rector de la UNAM, la demanda de que se haga desalojar el auditorio de la Facultad de Filosofía y Letras, desde hace diez años ocupado por personas ajenas a la Universidad, entre las cuales hay comerciantes, activistas de diversas organizaciones políticas, vendedores de drogas y gente sin hogar. El auditorio, llamado originalmente Justo Sierra y rebautizado Che Guevara en 1968, fue ocupado durante la huelga que terminó con la entrada de la fuerza pública en el campus universitario, pero una vez que salió la policía volvió a ocuparse ese espacio con fondas, puestos de artesanías, talleres de fotografía y serigrafía, comercio de cosas robadas, zonas de hospedaje (con tiendas de campaña y las llamadas “catacumbas”) y otros rubros. Durante los ocho años de rectorado de Juan Ramón de la Fuente se optó no menearle y lo mismo se hizo en la Casa del Lago, que CLETA ocupa todos los domingos, y el estadio Olímpico, donde una mafia dizque sindical controla boletería, entradas y lo que significa negocio. Es la universidad privatizada.



La tradición cultural de un espacio

Antes de ser expropiado por un grupo de particulares, el auditorio Justo Sierra fue sede de la Orquesta Filarmónica de la UNAM y ahí vivió su época más brillante bajo la batuta de Eduardo Mata. En ese lugar, en los años sesenta, se ofrecían las funciones del mejor cine club universitario, el que una noche proyectó La sombra del caudillo, cinta que entonces estaba prohibida, y a la salida, las personas que llevaban consigo los rollos fueron asaltadas por individuos de pelo corto y movimientos ágiles, quienes a punta de pistola les arrebataron las latas. En el Justo Sierra resonó la voz grave de Pablo Neruda, a quien presentó en una tarde inolvidable un Juan José Arreola que entonces se hallaba en plenitud. Ahí también se produjo un encuentro de todas las corrientes de la izquierda mexicana en un debate que acabó en batalla campal. Por el auditorio de Filosofía pasaron los cantantes “de protesta” y los representantes del canto nuevo, narradores y poetas, figurones académicos y muy destacados intelectuales venidos de todo el mundo. La comunidad universitaria debe rescatar ese espacio para el arte y la inteligencia.

jueves, 30 de julio de 2009

Un fracaso no haber recuperado el Che Guevara-Justo Sierra: Ambrosio Velasco

No es una noticia actual, esta apareció en La jornada en el primer trimestre de este año, antes de la transición entre la actual directora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Dra. Gloria Villegas, y el Dr. Ambrosio Velasco Gómez.


En una anterior referencia a La Jornada, se había mencionado ya esta declaración del Dr. Velasco.


Diría yo que no se trata de un fracaso exclusivamente para el Dr. Ambrosio; en otro momento sería pertinente exponer nuestros puntos de vista, por lo pronto reproducimos aquí la nota de Laura Poy Solano publicada en La Jornada el 1 de marzo de 2009 y que pueden consultar acá en su fuente original.



"Un fracaso, no haber recobrado el Che Guevara-Justo Sierra", admite el director saliente
“Muy riesgoso”, desalojar por la fuerza auditorio de Facultad de Filosofía y Letras
"Sólo un tercio de los estudiantes concluye la licenciatura en el periodo reglamentario", deplora


A ocho años de su nombramiento para dirigir la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, Ambrosio Velasco Gómez reconoció como “uno de mis fracasos” no haber recuperado el auditorio Che Guevara-Justo Sierra, tomado por un grupo de activistas desde la huelga de 1999-2000, pero advirtió que aplicar una solución de fuerza para su desalojo “implicaría una escisión y polarización”.
Agregó que a su llegada a la dirección de la facultad, en 2001, “tenía la convicción de que podía recuperar el auditorio por medio del diálogo”.
Advirtió que usar la fuerza “sería muy riesgoso, porque volveríamos a una situación de la que nos costó mucho trabajo salir”.
A unos días de dejar el cargo, tras concluir dos periodos como director, destacó que su principal reto fue reconstruir la “confianza y sanar las heridas que dejó el conflicto entre alumnos y docentes, que eran comunidades muy polarizadas, en una de las facultades más estigmatizadas durante el conflicto”.
El resultado, afirmó, es un “florecimiento académico de la facultad, que nos ha permitido incrementar 30 por ciento la matrícula; es decir, hoy tenemos 3 mil 500 alumnos más que en 2001, así como un mayor número de actividades académicas y culturales, además de un crecimiento exponencial en el número de publicaciones académicas, que nos han vuelto a ubicar entre las mejores facultades de filosofía del mundo”.
No obstante, reconoció que que resolver la toma del auditorio será uno de los pendientes que dejará.
Agregó que es necesario mejorar los niveles de egreso, ya que sólo una tercera parte de quienes cursan licenciatura concluyen en el periodo reglamentario, aunque destacó que 80 por ciento de los becarios de bajos recursos de la facultad “logran concluir todas las asignaturas de la licenciatura en cuatro años”.
Añadió: “si bien siempre impulsé acciones cívicas para la recuperación del auditorio, no logré una convocatoria suficientemente amplia en la comunidad”, por lo que el riesgo de polarización en la facultad persiste.
Aseguró que la “última vez que discutimos la carta (para solicitar la recuperación del auditorio) con los cuerpos académicos, me quedé muy preocupado porque hubo división, aunque al final predominó el apoyo a las acciones cívicas, pero sí hubo dos posiciones encontradas, minoritarias, pero no despreciables.
“Una fue de alumnos, que dijeron: ‘no estamos de acuerdo y no los toquen’, y otra, sobre todo de profesores, afirmó que la solución correspondía a rectoría, y decidir si podría haber una solución legal y de fuerza legal.”
El costo de un desalojo, advirtió, “lo percibí perfectamente en los comités académicos, porque estaban en medio dos posiciones opuestas, y son las más activas, las que rápidamente polarizan”.
Apoyo a Morett
Velasco Gómez también destacó que la facultad ha sido “solidaria con situaciones que han lesionado los derechos humanos, principalmente de estudiantes, y lo hemos hecho de una manera muy clara y categórica, y el caso más reciente es el de Lucía Morett.
“A nosotros no nos pueden decir que no estamos preocupados por la realidad social y los derechos humanos. Los ocupantes (del auditorio) no nos pueden decir que no somos conscientes, porque hemos demostrado que sí estamos con los alumnos, y eso gana un respeto de la comunidad”, expresó.
Por ello, insistió en que la facultad “siempre ha sido para mí como una república, con autonomía de pensamiento”, por lo que, como parte de esa comunidad, “continuaré insistiendo, porque ese es mi derecho, por una solución con acciones cívicas para recuperar para todos el auditorio Che Guevara-Justo Sierra”.

miércoles, 29 de julio de 2009

¡Gracias por su visita!

La presencia de nuestro sitio ha crecido. Hemos sido enlazados por miembros de la UNAM que comparten nuestro pathos respecto al auditorio y los espacios usurpados, así como por otros habitantes de la logósfera (y blogosfera) que simpatizan con nuestra causa.
Circulan además cadenas de correo donde se invita a la lectura del blog. Iniciadas por nuestro equipo, naturalmente; animadas por los lectores, afortunadamente.
La entrada de hoy se ocupa de un mensaje que circula en la red a través de correos electrónicos, donde se alerta a los internautas no caer en nuestros enredos, pues -se dice- nos mueve el hambre de poder y servimos a las autoridades universitarias. A continuación se atenderá dicho mensaje.
En primer lugar hay qué decir que lo que en dicho mensaje se observa que se visitó nuestro sitio muy a la ligera, que no se leyó su contenido antes de concluirse que se trataba de una de las chocarrerías características de las opresoras autoridades universitarias, y se presumiera respecto a nuestra identidad y aspiraciones inautenticidad, pues no somos sino perseguidores de migajas hambrientos de poder... O algo así.
Diría que es alarmante que nuestros detractores presuman que es imposible tener una postura distinta a la que sostienen ellos sin ser una herramienta de algún organismo represor, pero no me alarma ni me sorprende, es una manifestación del muy irónico papel que juegan los propietarios de los espacios ocupados. "O están conmigo o están contra mi"... Eso mismo decía George Bush no hace mucho. Se observa que quienes se dirigen en cerrazón utilizan retóricas semejantes.
Podemos contar cuando menos tres ironías sencillamente deliciosas (además de que nos hagan publicidad), por ello hemos confrontado palabra por palabra en El coliseo, pueden leer el pleito con lujo de violencia aquí; en este foro nos interesa planear lo siguiente: El sitio persigue la discusión de ideas, sí, pero con mucha pena (bueno... la verdad no tanta) puedo declarar que aunque el debate de las posturas ideológicas, religiosas, emomusicales, sociometafísicas e historioestéticas de quienes usurpan el auditorio Justo Sierra y varios otros espacios de las distintas Escuelas y Facultades de la UNAM, no es la prioridad entrar en debate con ellos. Estamos en apertura, claro que sí. Tan es así que en varias entradas publicadas en este sitio se han atendido las heróicas consignas que victoriosos blanden por los aires en torno a su principal madriguera, el auditorio Justo Sierra, y se seguirán atendiendo.
No hay renuencia al debate o al diálogo. Si conozco a mis colegas tan bien como creo que lo hago, siempre habrá algún necio dispuesto a aguantar el suplicio que ello implicaría.
No, no es renuencia al debate, es simplemente que nuestro blanco principal es el universitario apático, el que cree que no le quita nada que los espacios de nuestra casa de estudios sean arrebatados, el que piensa que es pintorezco que el pasillo de la FFyL y la Biblioteca Central pareciera tianguis, el que sabe que en los toquines del Che Guevara circulan alcohol y drogas, y aunque piensa que no está del todo bien "pus pasa porque está chido".

Créanlo o no, los ocupantes del "Che Guevara" no son el principal obstáculo para el adecuado uso de las instalaciones universitarias; los miembros de la comunidad a quienes no les interesa, son ellos sus principales aliados, ellos nuestro principal desafío.